Encontré una polilla muerta en el suelo. El otro día la vi jugando, junto a una amiga.
Era de noche y entraron por la ventana. Volaron alrededor mío, pero yo ya no quiero recibir más mensajes de las hadas, así que moví mi cabeza negativamente, para espantarlas.
Su corto tiempo de vida se pasó, mientras recorrían una y otra vez, las paredes blancas de mi cuarto.
Las emisarias murieron en la acción.
Su entereza y fidelidad me conmovieron.
Así fue como hoy entré aquí, -como hace muchos días- a comunicarles a todos su grandeza.
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19.5.20
15.3.06
Transformaciones verificadas
Dr Jekyl alternaba con Mr Hyde, pócima de por medio.
La Princesa alternaba con Aquaman dependiendo de lo rosado de la situación. Pero luego, vinieron las hadas -enojadas por su abandono- y la hechizaron. Ahora su ser rota como las luces de un semáforo.
Así es que esta tarde, la vemos saltando por ahí, con su pelaje suave. Mira para los costados y se come un diente de león. Más allá, se detiene a hacer jakra, mientras piensa si los elil le impedirán esta noche salir a siflar.
...
Y si ustedes le preguntan algo muy muy difícil, les dirá:
-No sé, yo sólo soy un conejo.
La Princesa alternaba con Aquaman dependiendo de lo rosado de la situación. Pero luego, vinieron las hadas -enojadas por su abandono- y la hechizaron. Ahora su ser rota como las luces de un semáforo.
Así es que esta tarde, la vemos saltando por ahí, con su pelaje suave. Mira para los costados y se come un diente de león. Más allá, se detiene a hacer jakra, mientras piensa si los elil le impedirán esta noche salir a siflar.
...
Y si ustedes le preguntan algo muy muy difícil, les dirá:
-No sé, yo sólo soy un conejo.
21.6.05
Epílogo
Alguien la tomó del brazo, fuertemente, casi zamarreándola, y como en el medio de un torbellino mudo la fue arrastrando hasta llegar a un lugar hediondo y húmedo.
-Aquí te quedas, Hada incauta!
La Princesa supo que era la Bruja y no emitió sonido.
-que aquí te quedas, Hada incauta!
Y nada, silencio.
La Bruja pareció enojarse aún más porque la muchacha no respondía nada ni se quejaba. Así que le dijo casi en un grito:
-A qué tanto buscarme y molestarme? Quién te has creído?
-Te busco porque me mandaron. Desde pequeña me han dicho y he creído que soy Hada de Octubre.
-Y quién te manda???
-El Consejo Hádico, para liberarme de la carga de ser Hada. Ya no deseo serlo.
-jajajaja qué niña tonta. Ser hada no es una carga, y tampoco puedes liberarte del serlo. Pero si no lo quieres, sólo olvídate de ello. Nadie te está pidiendo nada. Qué niña tonta!
Y diciendo eso, la Bruja se marchó.
Hada de Octubre, se quedó un par de minutos más en ese lugar oscuro y rancio. Luego salió al bosque verde, pleno de sol.
Decidió que lo mejor sería caminar por la orilla del río, allí el paisaje era muchísimo más hermoso aún.
............
Días después, el hombre claro siguió sintiéndose algo infeliz.
Los grises de la ciudad permanecieron grises hasta el fin del mundo.
Y los amantes jóvenes no supieron si amaban o se autoengañaban. Pero no se lo quisieron preguntar por el momento.
¿Para qué?
-Aquí te quedas, Hada incauta!
La Princesa supo que era la Bruja y no emitió sonido.
-que aquí te quedas, Hada incauta!
Y nada, silencio.
La Bruja pareció enojarse aún más porque la muchacha no respondía nada ni se quejaba. Así que le dijo casi en un grito:
-A qué tanto buscarme y molestarme? Quién te has creído?
-Te busco porque me mandaron. Desde pequeña me han dicho y he creído que soy Hada de Octubre.
-Y quién te manda???
-El Consejo Hádico, para liberarme de la carga de ser Hada. Ya no deseo serlo.
-jajajaja qué niña tonta. Ser hada no es una carga, y tampoco puedes liberarte del serlo. Pero si no lo quieres, sólo olvídate de ello. Nadie te está pidiendo nada. Qué niña tonta!
Y diciendo eso, la Bruja se marchó.
Hada de Octubre, se quedó un par de minutos más en ese lugar oscuro y rancio. Luego salió al bosque verde, pleno de sol.
Decidió que lo mejor sería caminar por la orilla del río, allí el paisaje era muchísimo más hermoso aún.
............
Días después, el hombre claro siguió sintiéndose algo infeliz.
Los grises de la ciudad permanecieron grises hasta el fin del mundo.
Y los amantes jóvenes no supieron si amaban o se autoengañaban. Pero no se lo quisieron preguntar por el momento.
¿Para qué?
Hada en camino
La princesa se despidió del monje. Finalmente había encontrado a alguien de quien podía despedirse y no desaparecía misteriosamente. Dijo que si le era posible, pasaría -de regreso- nuevamente. Pero ésto no lo prometía con seguridad, pues quién sabía acerca del resultado de su encuentro con la Bruja.
Siguió caminando tranquila. Aunque no veía, al momento le parecía poder vislumbrar la forma de las cosas. Oscuras, indiferenciables, pero al menos ya no esa noche eterna.
Faltaba poco.
Siguió caminando tranquila. Aunque no veía, al momento le parecía poder vislumbrar la forma de las cosas. Oscuras, indiferenciables, pero al menos ya no esa noche eterna.
Faltaba poco.
31.5.05
Descanso real
La princesa siguió su camino, tratando de no pensar en nada. Iba de la mano de Pinch caminando, y ella la guiaba. Iba lento, pero sin ningún traspié. Pinch estaba callada, no quería decirle "te lo dije". Ni nada por el estilo.
Mente en blanco, respirando profundo, sintiendo el aire fresco de la tarde en la frente.
Todo parecía estar tranquilo.
Hasta que Hada de Octubre empezó a sollozar como en secreto.
-Y ahora qué te pasa?
-Nada
-La ciega sos vos, yo te veo llorar, no te escondas.
-Es que todo me sale mal! Ahora no tengo varita, y mi mano seguramente está infectada. Lo único que me falta es que me amputen el brazo en el primer hospital.
-Estupideces! En el bosque no hay hospitales. Aparte es un bosque mágico. Deberías tenerlo en cuenta.
-Y qué hay? Mi herida es real!
-Quizás no. Lo pensaste?
-Cómo es eso?
-En la realidad las muñecas no hablan, ni dirigen. Son cuerpos inertes, y mirame: yo te estoy guiando... En la realidad la gente no aparece y desaparece como fantasmas, y ya ves... el Caballero, el Cazador, Mandrake...
-... mmm... o sea que todo es mentira?
-Yo no dije eso...
-Entonces?
-Digo: quizás no todo es tan así como parece.
-mjm... lo voy a pensar...
-----
Llegada la tarde, se sentaron en un claro del bosque. La muñeca le indicó con sus pequeñas manos, en dónde había frutos para que ella pudiese alimentarse.
-Atenta, Princesa! Alguien se acerca!
-Ajajá! ahora verán! A mamá mona con bananas verdes!!
-Calma Princesa, no te anticipes.
-Buenos días señoras, cómo les baila?
-Buenos días, señor. Soy una princesa en un viaje educativo, al parecer. Así que le ruego que haga su gracia y se retire sin ocasionarme mayores daños. Y por favor: no me robe nada.
-Cómo? No entiendo nada. Pero bueno, le digo que yo soy un monje que vive en la cueva de allá, de atrás de esos árboles y que si no quiere pasar frío, puede ir, que todo bien.
La Princesa desconfío muy mucho, pero se entregó a su destino, y agarrando muy fuerte la manito algodonada de Pinch, lo siguió hasta la cueva.
-Quiere tomar algo? Tengo café.
-Perfecto, pero para mí, sin venenos, ni somníferos por favor.
-Descuide, de eso no tengo. Edulcorante tampoco.
-Una lástima.
Y bebió.
-Y qué hace perdido en el bosque? Digo... esta posta que tiene usted de aparecérsele así a los que están de viaje... se la remuneran bien las entidades mágicas? Al parecer no, porque si sólo le alcanza para esta covacha...
-Cómo? No la entiendo. Igual le digo que yo no estoy perdido, yo vivo acá. Esta es mi casa.
-Sí, sí, claro, como no!
-Sí... Mire, tengo medialunas de grasa, quiere?
-Y bueno, es mejor que los frutitos del bosque esos, que sólo están bien en las mermeladas.
Y mojó la medialuna en el café.
-Y dígame... usted qué hace cuando le dan franco?
-Franco de qué?
-Bueno, veo que se empeña en su papel... entonces... dígame: a usted que le gusta hacer cuando sale de su rutina?
-Mi vida no tiene rutina, señora Hada.
-Ah, es un playboy! Se la pasa a lo grande!
-Sigo sin comprender, pero de todas formas, sí, la paso bien, me gusta el bosque, y me siento feliz de habitar aquí. Se ven cosas maravillosas todos los días.
-Ah, sí, supongo. Debe reirse mucho de las hadas que lo transitan rumbo a lo de la bruja.
-Qué bruja? Qué hadas? Usted es la primer hada que veo en mi vida. Y ella es la primera muñeca parlante. Aunque antes, una vez, tuve un osito Teddy que se activaba cada tanto. Pero en fin, nunca decía gran cosa, y yo no entendía qué era lo que lo hacía activarse, así que un día se fue y lo dejé irse. Después de todo, se había puesto cascarrabias...
-Bueno, supongo que tendrá algún mensaje para mí, no? Dígamelo y acabemos por hoy, porque ya tengo mucho sueño.
-Mensaje, mensaje... no sé. Pero creo haber escrito alguna huevada en aquella servilleta de papel. Si quiere lo puede leer.
-No, gracias. Hablo de mensajes específicos para mí. Usted sabe... bla bla bla, qué bueno es ser hada bla bla bla, que las hadas siempre siguen siendo hadas de por vida bla bla bla, y que los cazadores son unos borrachones y hay que alejarse de ellos y que nunca hay que entregarle la varita de poder a nadie y esas huevadas... Desembuche!
-Ni idea, pero si usted lo dice... todo bien, será así. Yo ahora me estaba yendo para ver si encuentro algo para morfetear. Después las veo.
Y salió el monje rumbo al bosque. La panza le hacía ruido.
La Princesa se acostó a dormir en un colchoncito rústico, pero que en vistas de aquella travesía, y del cansancio acumulado, se le asemejó a un king size Piero con resortes reforzados.
Mente en blanco, respirando profundo, sintiendo el aire fresco de la tarde en la frente.
Todo parecía estar tranquilo.
Hasta que Hada de Octubre empezó a sollozar como en secreto.
-Y ahora qué te pasa?
-Nada
-La ciega sos vos, yo te veo llorar, no te escondas.
-Es que todo me sale mal! Ahora no tengo varita, y mi mano seguramente está infectada. Lo único que me falta es que me amputen el brazo en el primer hospital.
-Estupideces! En el bosque no hay hospitales. Aparte es un bosque mágico. Deberías tenerlo en cuenta.
-Y qué hay? Mi herida es real!
-Quizás no. Lo pensaste?
-Cómo es eso?
-En la realidad las muñecas no hablan, ni dirigen. Son cuerpos inertes, y mirame: yo te estoy guiando... En la realidad la gente no aparece y desaparece como fantasmas, y ya ves... el Caballero, el Cazador, Mandrake...
-... mmm... o sea que todo es mentira?
-Yo no dije eso...
-Entonces?
-Digo: quizás no todo es tan así como parece.
-mjm... lo voy a pensar...
-----
Llegada la tarde, se sentaron en un claro del bosque. La muñeca le indicó con sus pequeñas manos, en dónde había frutos para que ella pudiese alimentarse.
-Atenta, Princesa! Alguien se acerca!
-Ajajá! ahora verán! A mamá mona con bananas verdes!!
-Calma Princesa, no te anticipes.
-Buenos días señoras, cómo les baila?
-Buenos días, señor. Soy una princesa en un viaje educativo, al parecer. Así que le ruego que haga su gracia y se retire sin ocasionarme mayores daños. Y por favor: no me robe nada.
-Cómo? No entiendo nada. Pero bueno, le digo que yo soy un monje que vive en la cueva de allá, de atrás de esos árboles y que si no quiere pasar frío, puede ir, que todo bien.
La Princesa desconfío muy mucho, pero se entregó a su destino, y agarrando muy fuerte la manito algodonada de Pinch, lo siguió hasta la cueva.
-Quiere tomar algo? Tengo café.
-Perfecto, pero para mí, sin venenos, ni somníferos por favor.
-Descuide, de eso no tengo. Edulcorante tampoco.
-Una lástima.
Y bebió.
-Y qué hace perdido en el bosque? Digo... esta posta que tiene usted de aparecérsele así a los que están de viaje... se la remuneran bien las entidades mágicas? Al parecer no, porque si sólo le alcanza para esta covacha...
-Cómo? No la entiendo. Igual le digo que yo no estoy perdido, yo vivo acá. Esta es mi casa.
-Sí, sí, claro, como no!
-Sí... Mire, tengo medialunas de grasa, quiere?
-Y bueno, es mejor que los frutitos del bosque esos, que sólo están bien en las mermeladas.
Y mojó la medialuna en el café.
-Y dígame... usted qué hace cuando le dan franco?
-Franco de qué?
-Bueno, veo que se empeña en su papel... entonces... dígame: a usted que le gusta hacer cuando sale de su rutina?
-Mi vida no tiene rutina, señora Hada.
-Ah, es un playboy! Se la pasa a lo grande!
-Sigo sin comprender, pero de todas formas, sí, la paso bien, me gusta el bosque, y me siento feliz de habitar aquí. Se ven cosas maravillosas todos los días.
-Ah, sí, supongo. Debe reirse mucho de las hadas que lo transitan rumbo a lo de la bruja.
-Qué bruja? Qué hadas? Usted es la primer hada que veo en mi vida. Y ella es la primera muñeca parlante. Aunque antes, una vez, tuve un osito Teddy que se activaba cada tanto. Pero en fin, nunca decía gran cosa, y yo no entendía qué era lo que lo hacía activarse, así que un día se fue y lo dejé irse. Después de todo, se había puesto cascarrabias...
-Bueno, supongo que tendrá algún mensaje para mí, no? Dígamelo y acabemos por hoy, porque ya tengo mucho sueño.
-Mensaje, mensaje... no sé. Pero creo haber escrito alguna huevada en aquella servilleta de papel. Si quiere lo puede leer.
-No, gracias. Hablo de mensajes específicos para mí. Usted sabe... bla bla bla, qué bueno es ser hada bla bla bla, que las hadas siempre siguen siendo hadas de por vida bla bla bla, y que los cazadores son unos borrachones y hay que alejarse de ellos y que nunca hay que entregarle la varita de poder a nadie y esas huevadas... Desembuche!
-Ni idea, pero si usted lo dice... todo bien, será así. Yo ahora me estaba yendo para ver si encuentro algo para morfetear. Después las veo.
Y salió el monje rumbo al bosque. La panza le hacía ruido.
La Princesa se acostó a dormir en un colchoncito rústico, pero que en vistas de aquella travesía, y del cansancio acumulado, se le asemejó a un king size Piero con resortes reforzados.
27.5.05
Ya no es mágico mi mundo
Les dije que no zafarían, y no zafarán.
Tic. Tic. Tic. Me cansé. Es lo malo de hacer zapping sin tener control remoto. Ustedes dirán: comprate un universal! No señores, así no funciona el mundo. Yo vendo esos controles, pero -por supuesto- que ninguno funciona con mi tv (marca pirulo es poco).
Así que me quedé en canal 13, porque la orientación de la antena favorecía su captación. Y qué programa estaban dando? F l o r i c i e n t a.
Malísimo. La mina se la pasa gritando y poniendo sus caras típicas. La trama tiene recursos tan bajos que me dio vergüenza ajena.
Pero lo que más detesté de todo todo todo todo todo todo: Floricienta cree en las hadas.
Me cacho!
Ya no es mágico mi mundo.
Tic. Tic. Tic. Me cansé. Es lo malo de hacer zapping sin tener control remoto. Ustedes dirán: comprate un universal! No señores, así no funciona el mundo. Yo vendo esos controles, pero -por supuesto- que ninguno funciona con mi tv (marca pirulo es poco).
Así que me quedé en canal 13, porque la orientación de la antena favorecía su captación. Y qué programa estaban dando? F l o r i c i e n t a.
Malísimo. La mina se la pasa gritando y poniendo sus caras típicas. La trama tiene recursos tan bajos que me dio vergüenza ajena.
Pero lo que más detesté de todo todo todo todo todo todo: Floricienta cree en las hadas.
Me cacho!
Ya no es mágico mi mundo.
23.5.05
Mandrake
-Hice todo mal, todo mal.
-Hola princesa... cómo le va?
-CAZADOR???
-El mismo. Qué tal pasó la noche?
-...
-Qué le pasa que tiene esa cara? Está enojada?
-Enferma.
-Disculpemé si me tuve que ir, es que la vida del cazador es dura...
-...
-Hagamos las paces...
-Váyase.
-Princesa estúpida...
-Cómo dijo???
-Nada
-Seguiré sola, mejor sola que...
-Como quiera, al cabo que yo ya estaba cansado de su compañía, ¡ciega!
-Oh! (indignada)
...
La Princesa siguió su camino, triste muy triste, hasta que otra voz la llamó:
-Ey! Usted! la de vestido largo!
-Quién me habla?
-Yo!
-Y quién es yo!
-Mandrake
-Oh! el mago Mandrake?
-No, un Mandrake cero mágico.
-Ah!
-Usted quién es?
-Hada de Octubre, voy a ver a La Bruja, pero no deseo compañía...
-Yo tampoco pensaba acompañarla... jeje
-Y entonces qué desea?
-Se rumorea que va a dejar de ser hada, entonces, quería preguntarle si ya que está tan decidida, no me regala su varita.
-Y por qué habría de hacerlo?
-Y por qué no? Para qué la quiere? No sea egoista!
-No soy egoista, pero me parece que no corresponde.
-Deeeele
-Y para qué la quiere?
-Para ponerla de adorno en mi casa, como souvenir del bosque mágico.
-Mmm
-Vamos!
-Mmm
-No dude! No dude más!- y la toma de las manos para agarrar la varita mágica.
-Aléjese! No se la daré!
-Vamos! Para qué la quiere! No sea egoista! Al final las hadas son unos seres malísimos. Usted no quiere darme algo que no le sirve para nada. Aparte, si usted después la necesita, yo se la presto. Yo no soy egoista. Aparte, para que vea que soy bueno y dadivoso -no como usted- le doy también este librito de hechizos que me encontré por ahí. Y si necesita hacer magia, bueno, lee el librito y pum! listo! Problemas arreglados...
-Usted no se merece tener una varita mágica. Ni siquiera está cerca de lo mágico...
-Otra vez! Usted siempre es así de poco simpática? No es cuestión de merecimientos, es cuestión de pedir lo que uno quiere, y yo quiero tener una varita mágica. Ya tengo gorros de duendes y coronitas de elfos, ahora quiero varita mágica de hada. Ah, también conseguí el aliento de un ogro, lo tengo guardado en un frasco. Y un pitufo me donó un poco de sangre azul. Sólo me falta su varita! Colabore! Cumpla mi deseo! Usted es un hada!
El Hada se quedó pensativa. Entonces él tomó la varita, y la ella no atinó a decirle nada.
Mandrake se fue corriendo mientras decía: gracias! gracias!
La Princesa no entendió mucho lo que pasaba, pero en fin, se conformó con que le haya dejado el librito de hechizos... lástima que no podía ver nada...
-Hola princesa... cómo le va?
-CAZADOR???
-El mismo. Qué tal pasó la noche?
-...
-Qué le pasa que tiene esa cara? Está enojada?
-Enferma.
-Disculpemé si me tuve que ir, es que la vida del cazador es dura...
-...
-Hagamos las paces...
-Váyase.
-Princesa estúpida...
-Cómo dijo???
-Nada
-Seguiré sola, mejor sola que...
-Como quiera, al cabo que yo ya estaba cansado de su compañía, ¡ciega!
-Oh! (indignada)
...
La Princesa siguió su camino, triste muy triste, hasta que otra voz la llamó:
-Ey! Usted! la de vestido largo!
-Quién me habla?
-Yo!
-Y quién es yo!
-Mandrake
-Oh! el mago Mandrake?
-No, un Mandrake cero mágico.
-Ah!
-Usted quién es?
-Hada de Octubre, voy a ver a La Bruja, pero no deseo compañía...
-Yo tampoco pensaba acompañarla... jeje
-Y entonces qué desea?
-Se rumorea que va a dejar de ser hada, entonces, quería preguntarle si ya que está tan decidida, no me regala su varita.
-Y por qué habría de hacerlo?
-Y por qué no? Para qué la quiere? No sea egoista!
-No soy egoista, pero me parece que no corresponde.
-Deeeele
-Y para qué la quiere?
-Para ponerla de adorno en mi casa, como souvenir del bosque mágico.
-Mmm
-Vamos!
-Mmm
-No dude! No dude más!- y la toma de las manos para agarrar la varita mágica.
-Aléjese! No se la daré!
-Vamos! Para qué la quiere! No sea egoista! Al final las hadas son unos seres malísimos. Usted no quiere darme algo que no le sirve para nada. Aparte, si usted después la necesita, yo se la presto. Yo no soy egoista. Aparte, para que vea que soy bueno y dadivoso -no como usted- le doy también este librito de hechizos que me encontré por ahí. Y si necesita hacer magia, bueno, lee el librito y pum! listo! Problemas arreglados...
-Usted no se merece tener una varita mágica. Ni siquiera está cerca de lo mágico...
-Otra vez! Usted siempre es así de poco simpática? No es cuestión de merecimientos, es cuestión de pedir lo que uno quiere, y yo quiero tener una varita mágica. Ya tengo gorros de duendes y coronitas de elfos, ahora quiero varita mágica de hada. Ah, también conseguí el aliento de un ogro, lo tengo guardado en un frasco. Y un pitufo me donó un poco de sangre azul. Sólo me falta su varita! Colabore! Cumpla mi deseo! Usted es un hada!
El Hada se quedó pensativa. Entonces él tomó la varita, y la ella no atinó a decirle nada.
Mandrake se fue corriendo mientras decía: gracias! gracias!
La Princesa no entendió mucho lo que pasaba, pero en fin, se conformó con que le haya dejado el librito de hechizos... lástima que no podía ver nada...
12.5.05
Los árboles no abrazan
-Cazador: ¿ya está por anochecer? Porque entonces sería bueno acampar...
-No, no hace falta que te preocupes, yo soy un hombre acostumbrado al bosque, y te voy a guiar bien.
-Gracias, Cazador, me siento segura a tu lado.
...
Y se hizo la noche.
...
-Cazador, tengo frío. Es como si la humedad del rocío de la noche se me estuviera calando en los huesos. No será hora de acampar? Aparte tengo hambre...
-...
-Cazador?
La Princesa le hablaba a los árboles. Nadie más estaba por allí.
Se sentó en la tierra húmeda, tiritando de frío y sintiéndose algo afiebrada. Quizás la lastimadura de la mano no estaba del todo bien... ¿Dónde habría ido el cazador? Ella le había tenido tanta confianza! Tal vez había ido a cazar algo para la cena, y ya volvería a prender el fuego y cocinar... Pero las horas pasaron, y pasaron y él no regresó.
Hada de Octubre se puso a llorar. Se sentía realmente muy mal, débil, enferma y desilusionada.
Y sobre todo con mucho miedo y con mucho frío. No sabía ya en qué posición ponerse para estar más cómoda. Escalofríos la apuñalaban una y otra vez por la espalda. Cada segundo era un tormento. Luchaba por quedarse dormida y no sentir, pero no podía. Finalmente, cuando amanecía, el cansancio la venció.
Cuando despertó tenía un ánimo terrible. El pecho totalmente tomado por el enfriamiento, la mano cortada que le ardía y se sentía hinchada y llena de sangre, el vacío en el estómago que le daba ganas de vomitar.
Se levantó de su lugar -enojada-, y dio unos pasos.
-Nunca nunca nunca vuelvas a creer en nadie!!- se gritó fuerte, como para escucharse.
Y se quedó un rato parada y sola, como si esperara a alguien.
-No, no hace falta que te preocupes, yo soy un hombre acostumbrado al bosque, y te voy a guiar bien.
-Gracias, Cazador, me siento segura a tu lado.
...
Y se hizo la noche.
...
-Cazador, tengo frío. Es como si la humedad del rocío de la noche se me estuviera calando en los huesos. No será hora de acampar? Aparte tengo hambre...
-...
-Cazador?
La Princesa le hablaba a los árboles. Nadie más estaba por allí.
Se sentó en la tierra húmeda, tiritando de frío y sintiéndose algo afiebrada. Quizás la lastimadura de la mano no estaba del todo bien... ¿Dónde habría ido el cazador? Ella le había tenido tanta confianza! Tal vez había ido a cazar algo para la cena, y ya volvería a prender el fuego y cocinar... Pero las horas pasaron, y pasaron y él no regresó.
Hada de Octubre se puso a llorar. Se sentía realmente muy mal, débil, enferma y desilusionada.
Y sobre todo con mucho miedo y con mucho frío. No sabía ya en qué posición ponerse para estar más cómoda. Escalofríos la apuñalaban una y otra vez por la espalda. Cada segundo era un tormento. Luchaba por quedarse dormida y no sentir, pero no podía. Finalmente, cuando amanecía, el cansancio la venció.
Cuando despertó tenía un ánimo terrible. El pecho totalmente tomado por el enfriamiento, la mano cortada que le ardía y se sentía hinchada y llena de sangre, el vacío en el estómago que le daba ganas de vomitar.
Se levantó de su lugar -enojada-, y dio unos pasos.
-Nunca nunca nunca vuelvas a creer en nadie!!- se gritó fuerte, como para escucharse.
Y se quedó un rato parada y sola, como si esperara a alguien.
11.5.05
Terapia de Ficción Hádica
Ayer me fui a mi casa pensando -seriamente- que ciertos días debería estar medicada. (Jack, hijo: dónde puse mis pastillas celestitas?)
Por suerte, me puse a pensar cómo seguiría la historia del Hada, y eso me hizo ver que no todo es tan terrible e irreversible.
Bah, quizás irreversible sí, pero bueh, no importa. La ficción es lo más!
Así que en breve, seguirá la historia del hada, que había quedado por ahí, mal acompañada del cazador, en ese bosque oscuro, lleno de peligros, y sin ayuda. (Ja! Hecha mierda!)
Pero no se preocupen, ya vendrá el chapulín colorado! ja, bueno, ese no, pero otro bueno, que prestará su consejo sabio. Claro que antes de eso... el Hada se verá envuelta en flor de quilombo, pero bueno, ya lo verán...
(y que quede claro que no solo gitargirl puede poner suspenso entre post y post, tomá!)
Por suerte, me puse a pensar cómo seguiría la historia del Hada, y eso me hizo ver que no todo es tan terrible e irreversible.
Bah, quizás irreversible sí, pero bueh, no importa. La ficción es lo más!
Así que en breve, seguirá la historia del hada, que había quedado por ahí, mal acompañada del cazador, en ese bosque oscuro, lleno de peligros, y sin ayuda. (Ja! Hecha mierda!)
Pero no se preocupen, ya vendrá el chapulín colorado! ja, bueno, ese no, pero otro bueno, que prestará su consejo sabio. Claro que antes de eso... el Hada se verá envuelta en flor de quilombo, pero bueno, ya lo verán...
(y que quede claro que no solo gitargirl puede poner suspenso entre post y post, tomá!)
10.5.05
No son días brillantes
Él se levantó temprano ese día. Como siempre: una ducha corta (aún con los ojos cerrados) y luego vestirse, tomar un café, dos galletitas y auto, Gral. Paz, su ruta, trabajo.
Supongo que ya todos sabrán que me refiero al hombre claro.
Desde que el hada emprendió su viaje, él ha tenido trastornos emocionales. Ya no juega al fútbol los jueves por la noche con sus amigos, porque dice que tiene un fuerte dolor en la rodilla (posiblemente los meniscos). Tampoco cocina los domingos al mediodía, sino que se sienta en una parrilla oscura, rodeado de viejos, a comerse un sanguche de chorizo o morcilla. Y cuando se baña, tiene la impresión de que su miembro viril se le ha empequeñecido, y se siente triste y solo y viejo.
Él no sabe por qué todas estas tristezas. Raro en su persona, muy raro, porque solía ser un tipo enamorado de la vida. De esos a los que les brillan las pupilas y uno se figura que son santos sin altares, soles de sistemas solares desconocidos, perdones y absoluciones de dios para toda la humanidad.
Lo cierto es que un viernes a la noche lo llamó una ex novia. Y le dijo que si quería dar una vuelta. Y él, ajustándose a la no memoria le dijo que sí, que iban.
En el auto, la tipa feroz lo abrazó y le mordisqueó la oreja, (el pobre no entendía nada), después le metió la mano por la cremallera del pantalón, y el resto no hace falta ni que lo cuente. Etc.
15 minutos después, el tipo estaba todavía más triste y buscando la calle que ella le indicaba.
-Es acá.
-Chau, perdón...
-Hablamos...
-Sí, hablamos...
Y se fue manejando marcha adelante (pero para atrás) y con ganas de llorar, en el fondo algo furioso con él mismo. Se dijo que la mina era muy fea, que ya no era la de antes, que estaba vieja, con olor a rancio y que -simplemente- un tipeja de esas cualidades, difícilmente hubiese podido llegar a insipirarlo.
Cuando puso la llave en la cerradura, y abrió la puerta, su casa húmeda y oscura le pareció un ataúd gigante y deseó que pronto pronto llegase el lunes para tener que ir al trabajo.
Supongo que ya todos sabrán que me refiero al hombre claro.
Desde que el hada emprendió su viaje, él ha tenido trastornos emocionales. Ya no juega al fútbol los jueves por la noche con sus amigos, porque dice que tiene un fuerte dolor en la rodilla (posiblemente los meniscos). Tampoco cocina los domingos al mediodía, sino que se sienta en una parrilla oscura, rodeado de viejos, a comerse un sanguche de chorizo o morcilla. Y cuando se baña, tiene la impresión de que su miembro viril se le ha empequeñecido, y se siente triste y solo y viejo.
Él no sabe por qué todas estas tristezas. Raro en su persona, muy raro, porque solía ser un tipo enamorado de la vida. De esos a los que les brillan las pupilas y uno se figura que son santos sin altares, soles de sistemas solares desconocidos, perdones y absoluciones de dios para toda la humanidad.
Lo cierto es que un viernes a la noche lo llamó una ex novia. Y le dijo que si quería dar una vuelta. Y él, ajustándose a la no memoria le dijo que sí, que iban.
En el auto, la tipa feroz lo abrazó y le mordisqueó la oreja, (el pobre no entendía nada), después le metió la mano por la cremallera del pantalón, y el resto no hace falta ni que lo cuente. Etc.
15 minutos después, el tipo estaba todavía más triste y buscando la calle que ella le indicaba.
-Es acá.
-Chau, perdón...
-Hablamos...
-Sí, hablamos...
Y se fue manejando marcha adelante (pero para atrás) y con ganas de llorar, en el fondo algo furioso con él mismo. Se dijo que la mina era muy fea, que ya no era la de antes, que estaba vieja, con olor a rancio y que -simplemente- un tipeja de esas cualidades, difícilmente hubiese podido llegar a insipirarlo.
Cuando puso la llave en la cerradura, y abrió la puerta, su casa húmeda y oscura le pareció un ataúd gigante y deseó que pronto pronto llegase el lunes para tener que ir al trabajo.
9.5.05
Las Hadas & la Adivinación I
Método 1:
La Pelusa Oracular
Instrucciones:
0) No desestime el poder de este oráculo. Y si lo desestima, no espere que éste le sea fiel.
1) Vístase con un pulóver con pelotitas.
2) Arranque pelusitas y pelotitas y forme una bola.
3) Pregúntele algo a la Pelusa mientras la amasa sin mirar. Pregunte con convicción. A los tibios, la Pelusa no les responderá.
4) Mire la pelusa y vea qué forma tiene: la forma es una respuesta en signo.
La Pelusa Oracular
Instrucciones:
0) No desestime el poder de este oráculo. Y si lo desestima, no espere que éste le sea fiel.
1) Vístase con un pulóver con pelotitas.
2) Arranque pelusitas y pelotitas y forme una bola.
3) Pregúntele algo a la Pelusa mientras la amasa sin mirar. Pregunte con convicción. A los tibios, la Pelusa no les responderá.
4) Mire la pelusa y vea qué forma tiene: la forma es una respuesta en signo.
Etiquetas:
La saga de las Hadas,
Libro de hechizos y conjuros
6.5.05
El gato y el ratón (El oficio de ser Cazador)
Sintió unas palmaditas aleteándole en la cara. Un fino aire que se esforzaba por hacerse fuerte pero no podía. Cuando abrió los ojos, vio a Pinch pegándole con sus mini manos de tela rellenas de algodón. Le daba cachetadas. Le dijo:
-Despertate de una vez!
-mmsi, si, ya está- y estiró los brazos para desperezarse.
-No tenés que confiar en ese cazador, no ves que se aprovecha?
-mmmmhmmmmmmaaammmmmmammmmmmmmmmamamma- bostezó el hada estirándose como un gato.
-El cazador no te quiere bien.
-mmm el cazador es amable y me acompañó para cuidarme. Aparte el caballero no estaba, se había ido por ahí para ahhhhhhhmmmmm bueh, no sé a qué se fue, seguramente a buscar comida o algo así.
-No no no
-Sí sí sí
-Yo sé de lo que hablo.
-...
------------
La Princesa retomó su vida como un día cualquiera. En el pasillo de algún lugar muy transitado se encontró con él, con sus ojos bajos y ovalados. Cuando subía la mirada, ya nada se le resistía. Sin embargo ese hombre bello -definitivamente- no era un hombre claro.
Cuántas veces Hada había sucumbido a sus encantos! Cuántas idas y vueltas para nada! Una y otra vez recomenzaban el mismo juego, la misma parodia del gato y del ratón. El decía que la llamaría y ella lo llamaba. El decía que la quería y ella lo adoraba.
Lo vió y -por primera vez-, sintió el peligro de verlo.
Cuando se enfrentaron ella aprovechó una excusa para marcharse rápido (huía).
Y él, enarboló su voz, y la llamó a través de los pasos que ya había dado, asiéndola desde lejos como un vaquero y su lazo. Y le hizo un gesto de te llamo, hablamos.
Hada de octubre se dio vuelta y al mirarlo, sintió de pronto su mano herida y sangrante.
-Has vuelto, cazador, pero ya no te temo.
-Despertate de una vez!
-mmsi, si, ya está- y estiró los brazos para desperezarse.
-No tenés que confiar en ese cazador, no ves que se aprovecha?
-mmmmhmmmmmmaaammmmmmammmmmmmmmmamamma- bostezó el hada estirándose como un gato.
-El cazador no te quiere bien.
-mmm el cazador es amable y me acompañó para cuidarme. Aparte el caballero no estaba, se había ido por ahí para ahhhhhhhmmmmm bueh, no sé a qué se fue, seguramente a buscar comida o algo así.
-No no no
-Sí sí sí
-Yo sé de lo que hablo.
-...
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La Princesa retomó su vida como un día cualquiera. En el pasillo de algún lugar muy transitado se encontró con él, con sus ojos bajos y ovalados. Cuando subía la mirada, ya nada se le resistía. Sin embargo ese hombre bello -definitivamente- no era un hombre claro.
Cuántas veces Hada había sucumbido a sus encantos! Cuántas idas y vueltas para nada! Una y otra vez recomenzaban el mismo juego, la misma parodia del gato y del ratón. El decía que la llamaría y ella lo llamaba. El decía que la quería y ella lo adoraba.
Lo vió y -por primera vez-, sintió el peligro de verlo.
Cuando se enfrentaron ella aprovechó una excusa para marcharse rápido (huía).
Y él, enarboló su voz, y la llamó a través de los pasos que ya había dado, asiéndola desde lejos como un vaquero y su lazo. Y le hizo un gesto de te llamo, hablamos.
Hada de octubre se dio vuelta y al mirarlo, sintió de pronto su mano herida y sangrante.
-Has vuelto, cazador, pero ya no te temo.
5.5.05
mm mutis por fuerza mayor
Imposible escribir sobre hadas.
Antes de ayer en un arranque de ira dije: Hadas putas!
y se me enojaron. Ahora no me hablan, me snobean.
Antes de ayer en un arranque de ira dije: Hadas putas!
y se me enojaron. Ahora no me hablan, me snobean.
2.5.05
El Cazador
Brillaba el día, y aun sin poder ver, ella lo notaba.
Se había quedado sola con su muñeca que la dirigía. Se le había pasado el miedo a la oscuridad, al menos por un rato.
Hubo un ruido a pasos, y ella preguntó:
-Caballero? Regresaste?...
-...
-Caballero? Por dónde anduviste?
-...
Luego pensó haberse equivocado. Hasta que oyó una voz.
-Hermosa princesa, yo no soy el caballero que usted busca. No sé quién es él, ni dónde está. Pero si usted quiere, le ofrezco mi compañía.
-... Oh... por supuesto. Y cuál es su nombre?
-Soy un humilde cazador que anda ganándose el día por este bosque.
-Cazador... y qué caza?
-Lo que puedo, lo que me sale.
-Lógico.
-Hacia dónde va la Princesa? Así puedo guiarla...
-Voy a ver a Baba Yagá.
-Ah, no la conozco, pero la he oído nombrar... sí, sí, sí... Buba Yaga vive más allá. Me han dicho que es una gran señora...
-De veras? Sí, debe ser conocida por estos lares.
-Tiene sed princesa? Tome- dijo mientas le alargaba una botella.
-Gracias- dijo Hada, mientras alargaba la mano y sentía que Pinch se agitaba en el interior del bolso.
Al tomar la botella, sintió el vidrio frío e irregular.
-Ay! ¡Está rota!- dijo soltando el recipiente y agitando la mano ensangrentada.
-Mil perdones, princesa de mi corazón. Oh! qué lástima que ha tirado la botella, se ha roto y el líquido se ha derramado- dijo el cazador con voz de pena.
-Perdón, es que me lastimé.
-Está bien, creo que traspasando todo el bosque puedo comprar otra, aunque no era mi idea traspasarlo, lo haré y de paso la acompaño.
-Oh, qué amable, muchas gracias, igualmente, usted siga su camino, no se preocupe por mí.
-No es molestia.
La Princesa buscaba a tientas en su bolso un pañuelo para envolver su mano. El cazador no parecía haberse dado cuenta de su ceguera, y ella estaba determinada a fingir frente a él.
-Tome, le ofrezco mi pañuelo. Úselo.
-Muchas gracias, tan amable...- y se envolvió la mano con el pañuelo emponzoñado.
-De nada, usted se lo merece, alteza.
Siguieron caminando. Y allí donde la Princesa se cortó la mano, le brotó la sangre y llegó al suelo, creció una zarza ardiente. Pero ella no pudo verla. Y el Cazador tampoco se la señaló.
Pinch se retorcía.
Se había quedado sola con su muñeca que la dirigía. Se le había pasado el miedo a la oscuridad, al menos por un rato.
Hubo un ruido a pasos, y ella preguntó:
-Caballero? Regresaste?...
-...
-Caballero? Por dónde anduviste?
-...
Luego pensó haberse equivocado. Hasta que oyó una voz.
-Hermosa princesa, yo no soy el caballero que usted busca. No sé quién es él, ni dónde está. Pero si usted quiere, le ofrezco mi compañía.
-... Oh... por supuesto. Y cuál es su nombre?
-Soy un humilde cazador que anda ganándose el día por este bosque.
-Cazador... y qué caza?
-Lo que puedo, lo que me sale.
-Lógico.
-Hacia dónde va la Princesa? Así puedo guiarla...
-Voy a ver a Baba Yagá.
-Ah, no la conozco, pero la he oído nombrar... sí, sí, sí... Buba Yaga vive más allá. Me han dicho que es una gran señora...
-De veras? Sí, debe ser conocida por estos lares.
-Tiene sed princesa? Tome- dijo mientas le alargaba una botella.
-Gracias- dijo Hada, mientras alargaba la mano y sentía que Pinch se agitaba en el interior del bolso.
Al tomar la botella, sintió el vidrio frío e irregular.
-Ay! ¡Está rota!- dijo soltando el recipiente y agitando la mano ensangrentada.
-Mil perdones, princesa de mi corazón. Oh! qué lástima que ha tirado la botella, se ha roto y el líquido se ha derramado- dijo el cazador con voz de pena.
-Perdón, es que me lastimé.
-Está bien, creo que traspasando todo el bosque puedo comprar otra, aunque no era mi idea traspasarlo, lo haré y de paso la acompaño.
-Oh, qué amable, muchas gracias, igualmente, usted siga su camino, no se preocupe por mí.
-No es molestia.
La Princesa buscaba a tientas en su bolso un pañuelo para envolver su mano. El cazador no parecía haberse dado cuenta de su ceguera, y ella estaba determinada a fingir frente a él.
-Tome, le ofrezco mi pañuelo. Úselo.
-Muchas gracias, tan amable...- y se envolvió la mano con el pañuelo emponzoñado.
-De nada, usted se lo merece, alteza.
Siguieron caminando. Y allí donde la Princesa se cortó la mano, le brotó la sangre y llegó al suelo, creció una zarza ardiente. Pero ella no pudo verla. Y el Cazador tampoco se la señaló.
Pinch se retorcía.
27.4.05
Vigilia en el sueño y viceversa
La verdad fue que la Princesa se despertó aquella mañana y se dio cuenta de que todo lo acontecido acerca de la noche obscura, el caballero y la ceguera, todo, había sido un sueño. Un poco se reconfortó. Pero le hubiera gustado seguir soñando para ver como terminaba la historia.
Ese día, sin embargo, hizo sus cosas con tranquilidad, y por la tarde se compró una muñeca de trapo a la que llamó Pinch, que -como todo el mundo sabe- es un nombre de hada.
Pinch (ya la conocerán) tiene el pelo turquesa, pantalones azules y remera naranja. Es muy bonita y de patas bien largas. A veces Hada de Octubre la lleva consigo en la mochila, por si siente necesidad de preguntarle algo. Pero casi siempre se lo pregunta por noche. Le dice:
-Pinch, mañana ¿qué hago?
Y Pinch responde:
-Sólo lo más sencillo y divertido.
Y así.
Cuando una noche, la Princesa volvió a quedarse dormida, volvió al bosque, sin recordar que en la vida diurna, había despertado de aquel sueño.
(Ésto es para que quienes lean ésto, no crean que quien lo escribe está totalmente loca y cree en bosques encantados, y demases). (Aunque las Hadas ya la están convenciendo de creer definitivamente en su existencia).
Prosigamos...
En el bosque muy tranquila, se despierta cuando el sol de la tarde ya bajaba. El Caballero estaba por ahí, jugando a ser caballero andante sin caballo. Hada se despertó de buen humor, y le dijo, a lo lejos:
-Caballero: ¿sabés usar la espada?
El Caballero se sorprendió gratamente con que la Princesa le hablara y más aún con tener un espacio en donde demostrar sus habilidades. Vino hacia ella y desenvainó la espada. La espada brillaba con un brillo naranja, debido a la luz del atardecer (pero la Princesa no lo podía ver, claro).
-Seguro, ¡mira!
-No veo, Caballero, ¿Ya lo has olvidado? Tu afán de demostrarte hábil te hace olvidar la realidad. Aún así, aunque no veo, puedo sentir el ruido del aire cuando la espada lo corta. Haz tu demostración.
El caballero entonces, se puso a clavar y apuñalar la nada. Giros de esgrima, sangre invisible... y de repente... ¡paf!
-Qué fue eso, Caballero?
-Nada, nada.
-Qué fue ese "paf"?
-Nada Princesa, nada. Mejor sigamos camino un rato más. Aquí no es buen sitio para pasar la noche y acampar.
La Princesa se incorporó y empezó a caminar, no sin antes preguntarle solemnemente a su muñeca hacia dónde debería dirigirse.
-Deja que el caballero te guíe esta vez- dijo Pinch.
-Caballero!- llamó el Hada.
-Sí, sí, ahí voy, ya voy...- dijo él al tiempo que terminaba de desenterrar su espada, que en una mala maniobra había ido a parar a 5 metros de distancia.
Ese día, sin embargo, hizo sus cosas con tranquilidad, y por la tarde se compró una muñeca de trapo a la que llamó Pinch, que -como todo el mundo sabe- es un nombre de hada.
Pinch (ya la conocerán) tiene el pelo turquesa, pantalones azules y remera naranja. Es muy bonita y de patas bien largas. A veces Hada de Octubre la lleva consigo en la mochila, por si siente necesidad de preguntarle algo. Pero casi siempre se lo pregunta por noche. Le dice:
-Pinch, mañana ¿qué hago?
Y Pinch responde:
-Sólo lo más sencillo y divertido.
Y así.
Cuando una noche, la Princesa volvió a quedarse dormida, volvió al bosque, sin recordar que en la vida diurna, había despertado de aquel sueño.
(Ésto es para que quienes lean ésto, no crean que quien lo escribe está totalmente loca y cree en bosques encantados, y demases). (Aunque las Hadas ya la están convenciendo de creer definitivamente en su existencia).
Prosigamos...
En el bosque muy tranquila, se despierta cuando el sol de la tarde ya bajaba. El Caballero estaba por ahí, jugando a ser caballero andante sin caballo. Hada se despertó de buen humor, y le dijo, a lo lejos:
-Caballero: ¿sabés usar la espada?
El Caballero se sorprendió gratamente con que la Princesa le hablara y más aún con tener un espacio en donde demostrar sus habilidades. Vino hacia ella y desenvainó la espada. La espada brillaba con un brillo naranja, debido a la luz del atardecer (pero la Princesa no lo podía ver, claro).
-Seguro, ¡mira!
-No veo, Caballero, ¿Ya lo has olvidado? Tu afán de demostrarte hábil te hace olvidar la realidad. Aún así, aunque no veo, puedo sentir el ruido del aire cuando la espada lo corta. Haz tu demostración.
El caballero entonces, se puso a clavar y apuñalar la nada. Giros de esgrima, sangre invisible... y de repente... ¡paf!
-Qué fue eso, Caballero?
-Nada, nada.
-Qué fue ese "paf"?
-Nada Princesa, nada. Mejor sigamos camino un rato más. Aquí no es buen sitio para pasar la noche y acampar.
La Princesa se incorporó y empezó a caminar, no sin antes preguntarle solemnemente a su muñeca hacia dónde debería dirigirse.
-Deja que el caballero te guíe esta vez- dijo Pinch.
-Caballero!- llamó el Hada.
-Sí, sí, ahí voy, ya voy...- dijo él al tiempo que terminaba de desenterrar su espada, que en una mala maniobra había ido a parar a 5 metros de distancia.
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