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9.2.09

Desde un verso

Es violento extrañarte. Siempre pienso que le robaría a Neruda sólo un verso y medio:

"... con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces"


Todo lo que escribo, lo escribo desde ahí, esa es la fuerza y combustible que me mueve y que me quema.

Un alma apretada por cierta nostalgia que solo un otro es capaz de develar. Un alma que tiene un secreto. Quizás ese otro no lo sepa en realidad, o quizás ni siquiera exista. Pero esa es la imagen, la auténtica atmósfera.
El destinatario podría ser cualquiera.
Como he dicho otras veces: lo que importa es el susto, no los fantasmas.

22.12.08

..

Cuando era chica soñaba con trenes de vías infinitas. Sísifo las construía y al mismo tiempo se alejaba por el camino.
Desdichado trabajador, su hacer se le volvió movimiento, lejanía, exilio.

8.10.08

El señor del anillo

A veces uno quiere algo. Pero ese algo excede las propiedades del objeto en sí.
Por ejemplo:

Quiero un anillo, me paro en todas las joyerías a mirar colores, tamaños, formas, pero aparte del objeto anillo, en base a esas formas que identifico de distintas maneras, se construyen en mi cabecita determinados simbolismos. Este anillo es el que se le regalaría a una madre, éste a una pareja reciente, este otro a la esposa de toda la vida, y aquel otro, a una amiga.

De encontrar el anillo que exprese la forma ideal, puedo comprarlo. Pero ¡atención! Puede presentárseme un problema: el anillo querido era para mi propio uso y elegancia. Entonces, muchos simbolismos se caen. ¿De qué sirve ostentar el anillo ideal para una amante, si hace siglos que nadie nos mira con deseo?

Entre todos los paneles, quizás podré elegir aquel discreto anillo cuya inscripción invisible reza: "Nadie me regala nada". Otros seres humanos elegirán el tipo de anillo que dice a quién se lo pida: "No soy especial, pero tengo deseos y dinero".

No importa cuál sea el anillo que elija (uno que vehiculice la dura verdad o uno que me mienta con vacuas fantasías), estará allí siempre atestiguando mi soledad. Y yo, mendigando el silencio de mis objetos.