Por ejemplo:
Quiero un anillo, me paro en todas las joyerías a mirar colores, tamaños, formas, pero aparte del objeto anillo, en base a esas formas que identifico de distintas maneras, se construyen en mi cabecita determinados simbolismos. Este anillo es el que se le regalaría a una madre, éste a una pareja reciente, este otro a la esposa de toda la vida, y aquel otro, a una amiga.
De encontrar el anillo que exprese la forma ideal, puedo comprarlo. Pero ¡atención! Puede presentárseme un problema: el anillo querido era para mi propio uso y elegancia. Entonces, muchos simbolismos se caen. ¿De qué sirve ostentar el anillo ideal para una amante, si hace siglos que nadie nos mira con deseo?
Entre todos los paneles, quizás podré elegir aquel discreto anillo cuya inscripción invisible reza: "Nadie me regala nada". Otros seres humanos elegirán el tipo de anillo que dice a quién se lo pida: "No soy especial, pero tengo deseos y dinero".
No importa cuál sea el anillo que elija (uno que vehiculice la dura verdad o uno que me mienta con vacuas fantasías), estará allí siempre atestiguando mi soledad. Y yo, mendigando el silencio de mis objetos.
1 comentario:
mira.. tengo un anillo
que reza "tout pour bien"
que triste no?
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