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2.1.13
Cutre
Y si fuéramos pobres
¿qué?
Se te cae el mundo y la baba de solo pensarlo
Y si nosotros-fuéramos-los-pobres
a los que la carne se les muere de falta
Quién contemplaría el espectáculo
de las palabras dichas para nadie
Cómo engarzarías los porosos huesos
en los sueños de una niña alma
¡Pero no temas! ¡La cosa pasa!
Falta mucho cuesta arriba...
Y no termina aún su bola
este escarabajo
22.7.10
Aclaraciones
Voy a decirte que no
atando al perro malo
para que no nos coma
Pondré cara de estoy cansada
de ya está-ya basta
Diré que no y que la mordaza
y la palabra empeñada
el préstamo...
y la caja de manzanas
Voy a decirte que no tengo tiempo
traiciones disponibles, ganas, energía

Todo es mentira
Solo busco que insistas
atando al perro malo
para que no nos coma
Pondré cara de estoy cansada
de ya está-ya basta
Diré que no y que la mordaza
y la palabra empeñada
el préstamo...
y la caja de manzanas
Voy a decirte que no tengo tiempo
traiciones disponibles, ganas, energía

Todo es mentira
Solo busco que insistas
30.6.10
Él
Qué hago con este fuego
salen hilos de mi cuerpo y se tensan
siguiendo el aire que deja tu cuerpo
telaraña, anhelo
mejor
No ya las cuerdas que me ataron
no ya las promesas rotas que le di
Ahora, esta carne que me increpa
y me hace la guerra:
No elijas lo mismo, hay tanto más por saber
No elijas al mismo, no te estanques en un abrazo
Y yo, que repito siempre el mismo acorde monocorde:
él, es él
segura
conforme
pero sin saber de quién hablo
salen hilos de mi cuerpo y se tensan
siguiendo el aire que deja tu cuerpo
telaraña, anhelo
mejor
No ya las cuerdas que me ataron
no ya las promesas rotas que le di
Ahora, esta carne que me increpa
y me hace la guerra:
No elijas lo mismo, hay tanto más por saber
No elijas al mismo, no te estanques en un abrazo
Y yo, que repito siempre el mismo acorde monocorde:
él, es él
segura
conforme
pero sin saber de quién hablo
28.5.10
En silencio
Una mujer que levanta sus ojos y ve
trastorna el amor a fuerza de deseo
-.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.-
Explotar el mundito solidificado de tus emociones
Que arda, y si no arde de amor
que arda de celos
-.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.-
Una mentira sobre otra
se construye una sonrisa
Se guardan en el bolsillo
las otras intenciones
Pero el agujero, la incostura
reverbera
trastorna el amor a fuerza de deseo
-.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.-
Explotar el mundito solidificado de tus emociones
Que arda, y si no arde de amor
que arda de celos
-.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.-
Una mentira sobre otra
se construye una sonrisa
Se guardan en el bolsillo
las otras intenciones
Pero el agujero, la incostura
reverbera
Etiquetas:
Desilusiones verdaderas,
Insinuaciones,
Paguen el rescate
5.5.10
Yo soy la misteriosa mujercita de tu afán
La rajadura del techo que mirás luego, en ese momento en que se hace corto el amor.
Una empecinada cima.
La fuente de tu búsqueda y tu cansancio.
Destino del cachetazo tácito.
El brazo que te sostiene en la noche que vacila
y el inocente látigo de mis palabras.
Mórbida curiosidad que nunca termina de matar al gato.
Esa escueta decisión de la vida que nunca tuviste el coraje de tomar porque sino

Una empecinada cima.
La fuente de tu búsqueda y tu cansancio.
Destino del cachetazo tácito.
El brazo que te sostiene en la noche que vacila
y el inocente látigo de mis palabras.
Mórbida curiosidad que nunca termina de matar al gato.
Esa escueta decisión de la vida que nunca tuviste el coraje de tomar porque sino

Beethoven Frieze (detalle) por Gustav Klimt
20.4.10
Desmitificamos: no existe el gel antibacterial
Rodeados de esta realidad de cotillón, de cotillón blandito, expansivo, tóxico, no tóxico, blanco, barato que vivimos, se dificulta respirar.
Pasa alguien y te tira una dictadura por la cabeza, sin pensarlo. Otro, ya que está, te revolea un chávez. Y uno que anda así, tan desprevenido, sin paragüas, sin juan salvador zizek para despeinarse la verdad de los pelos...
El venezolano, habiendo perdido toda consistencia, gracias al ir y venir de las palabras de las personas que lo masticaron como vacas, te chorrea como huevo podrido, se te pegotea insalvablemente, insoluble. Una servilleta podría servir para secarse, pero resulta que todas las servilletas del mundo están siendo escritas a la vez en algunos bares de Recoleta, Puerto Madero o Las Cañitas, pasando de mano a mano, invisibles y putrefactas.
Pasa alguien y te tira una dictadura por la cabeza, sin pensarlo. Otro, ya que está, te revolea un chávez. Y uno que anda así, tan desprevenido, sin paragüas, sin juan salvador zizek para despeinarse la verdad de los pelos...
El venezolano, habiendo perdido toda consistencia, gracias al ir y venir de las palabras de las personas que lo masticaron como vacas, te chorrea como huevo podrido, se te pegotea insalvablemente, insoluble. Una servilleta podría servir para secarse, pero resulta que todas las servilletas del mundo están siendo escritas a la vez en algunos bares de Recoleta, Puerto Madero o Las Cañitas, pasando de mano a mano, invisibles y putrefactas.
16.2.10
Sin astucia
No sé cómo abrir la boca. Acomodar mis labios en la ajenidad de su piel.
Desde que la conocí estoy horrorizado: ¿cómo es que un cuerpo se acerca a otro cuerpo?
Su presencia pequeña y redonda en la habitación me punza por dentro.
Ya no soy dueño de lo que me sucede. Como un adolescente lanzo vociferaciones impensadas. Tiemblo en latigazos ante la posibilidad de un roce suave.
No puedo, no tengo dónde esconder mi cuerpo afectado. Los otros me observan y leen este fuego desproporcionado, incorrecto.
Ella, en cambio, dobla su mirada para esquivar la mía. Y cuando por fin me mira, temo encontrarla. Mantengo mi visión recta, distante.
A veces no puedo tolerar esos ojos que me atraviesan la garganta, la boca, el cuerpo. ¿Sentirá ella el calor de mis labios? ¿Vibra acaso al contacto de mis manos?
No quiero tocarla y que sepa.
Aún no.
Quiero esperar un tiempo, hasta que sepa cómo colocar mis labios en su beso.
Desde que la conocí estoy horrorizado: ¿cómo es que un cuerpo se acerca a otro cuerpo?
Su presencia pequeña y redonda en la habitación me punza por dentro.
Ya no soy dueño de lo que me sucede. Como un adolescente lanzo vociferaciones impensadas. Tiemblo en latigazos ante la posibilidad de un roce suave.
No puedo, no tengo dónde esconder mi cuerpo afectado. Los otros me observan y leen este fuego desproporcionado, incorrecto.
Ella, en cambio, dobla su mirada para esquivar la mía. Y cuando por fin me mira, temo encontrarla. Mantengo mi visión recta, distante.
A veces no puedo tolerar esos ojos que me atraviesan la garganta, la boca, el cuerpo. ¿Sentirá ella el calor de mis labios? ¿Vibra acaso al contacto de mis manos?
No quiero tocarla y que sepa.
Aún no.
Quiero esperar un tiempo, hasta que sepa cómo colocar mis labios en su beso.
23.1.10
Algo
Un poeta es algo indispensable
Una piedra para tropezarse
Una mano que se cierra sin agarrarte
Un poeta no es un amigo
no te escucha
ni se aflije
por tu microscópica huelga
de corazones caídos
Un poeta poda
las palabras enramadas
que salen 101 veces de tu boca
Y te cierra la puerta
para que no lo sigas
Un poeta no quiere admiradores
Es así de indispensable
Una piedra para tropezarse
Una mano que se cierra sin agarrarte
Un poeta no es un amigo
no te escucha
ni se aflije
por tu microscópica huelga
de corazones caídos
Un poeta poda
las palabras enramadas
que salen 101 veces de tu boca
Y te cierra la puerta
para que no lo sigas
Un poeta no quiere admiradores
Es así de indispensable
12.1.10
No more I love you's
Seríamos amigos de habernos conocido hace cinco años. Pero lo veo y presumo que está en esa edad en la que mucha gente considera que ya no puede hacerse nuevos amigos.
Objetarán que no existe tal edad, y posiblemente tengan razón, pero cuando una persona empieza la carrera familiar, se lanza al mundo del matrimonial con hijos, entonces, por unos años, hasta que los hijos hayan crecido un poco y el matrimonio se haya deteriorado suficientemente, considera que no debe tener tiempo ni lugar ni corazón ni onda para nuevas amistades.
La posibilidad de tomarse un café con alguien ignoto, pero que podría ser un futuro amigo, los espanta. Sólo se relacionarán con viejos amigos que comprenden sus desdichas tamaño familiar. Incluso, incursionarán en pseudoamistades (también en romances, los más audaces) con compañeros de trabajo. Pero la nueva relación se dará en horarios de oficina, y al egresar de la misma ya no se le reconocerá entidad alguna. Salvo en ocasiones particulares, como fiestas de fin de año organizadas por la empresa, horas extras inventadas y tal tipo de eventos casi formales.
Objetarán que no existe tal edad, y posiblemente tengan razón, pero cuando una persona empieza la carrera familiar, se lanza al mundo del matrimonial con hijos, entonces, por unos años, hasta que los hijos hayan crecido un poco y el matrimonio se haya deteriorado suficientemente, considera que no debe tener tiempo ni lugar ni corazón ni onda para nuevas amistades.
La posibilidad de tomarse un café con alguien ignoto, pero que podría ser un futuro amigo, los espanta. Sólo se relacionarán con viejos amigos que comprenden sus desdichas tamaño familiar. Incluso, incursionarán en pseudoamistades (también en romances, los más audaces) con compañeros de trabajo. Pero la nueva relación se dará en horarios de oficina, y al egresar de la misma ya no se le reconocerá entidad alguna. Salvo en ocasiones particulares, como fiestas de fin de año organizadas por la empresa, horas extras inventadas y tal tipo de eventos casi formales.
Etiquetas:
Desilusiones verdaderas,
Gente,
Insinuaciones,
Pequeños seres
4.5.09
Goce
Las palabras son revulsivas. Inauguran el tajo y el cascote.
Dicen "ahí" y te meten el dedo.
Una y otra vez, como si te estuvieran cogiendo.
Dicen "ahí" y te meten el dedo.
Una y otra vez, como si te estuvieran cogiendo.
10.3.09
Fasto
El mundo es de los de abajo.
De quienes no se preocupan por no tener un título universitario, sino de hacer aquello que los hace sentirse vivos. (Incluso algunos tienen un título universitario).
El mundo es de los de abajo.
De quienes no tienen casa, ni auto, ni hijos, ni trabajo pero asumen su derecho. (Incluso algunos tienen todo eso y más).
El mundo es de los de abajo.
De esos frente a quienes los de arriba menean la cabeza, mientras aconsejan no acercarse.
De quienes no se preocupan por no tener un título universitario, sino de hacer aquello que los hace sentirse vivos. (Incluso algunos tienen un título universitario).
El mundo es de los de abajo.
De quienes no tienen casa, ni auto, ni hijos, ni trabajo pero asumen su derecho. (Incluso algunos tienen todo eso y más).
El mundo es de los de abajo.
De esos frente a quienes los de arriba menean la cabeza, mientras aconsejan no acercarse.
16.6.08
Demonios inocentes
Después de muchos días había decidido arreglarse. Peinarse un poco, vestirse decentemente. No había indicios, ni huellas, ni miradas furtivas. Y esa ausencia, fue la excusa perfecta. Esa mañana, luego de lavarse la cara, arremetió contra su imagen. Ese que había sido tantos días, tantas tardes, ese solitario de cara cansada. Esa cara que ahora palpaba y aplastaba entre sus dedos. Esos dedos que un día, al pasar, tocaron su rostro, ese otro continente, esa otra maravilla que nunca fuera suya.
Luego, cuando la vio llegar entre otras las multitudes, llevó adelante su acto desorientador. La trató como si apenas la conociese, fingió partir varias veces para retornar tras unos instantes. La abochornó un poco frente a los demás, prefirió la compañía de mujeres más dadas a la charlatanería. Todo sucedió de forma tal que nadie pudo levantar una ceja y elaborar una sospecha.
Pero el hombre olvidó reprimir su vitalidad, y esa tarde, todos sus espectadores lo vieron vivaz, como nunca: compartiendo charlas inteligentes, jugando con los niños, sonriéndole a las mujeronas y enojadísimo, iracundo con aquella pobre muchacha.
Al retirarse de la reunión, lo felicitaron por la estupenda velada.
Ella se marchó con los labios cerrados, acompañada.
Y él, en su cuarto, desarmado y a solas con el Minotauro.

Luego, cuando la vio llegar entre otras las multitudes, llevó adelante su acto desorientador. La trató como si apenas la conociese, fingió partir varias veces para retornar tras unos instantes. La abochornó un poco frente a los demás, prefirió la compañía de mujeres más dadas a la charlatanería. Todo sucedió de forma tal que nadie pudo levantar una ceja y elaborar una sospecha.
Pero el hombre olvidó reprimir su vitalidad, y esa tarde, todos sus espectadores lo vieron vivaz, como nunca: compartiendo charlas inteligentes, jugando con los niños, sonriéndole a las mujeronas y enojadísimo, iracundo con aquella pobre muchacha.
Al retirarse de la reunión, lo felicitaron por la estupenda velada.
Ella se marchó con los labios cerrados, acompañada.
Y él, en su cuarto, desarmado y a solas con el Minotauro.
11.6.08
Gris y verde
Esa sensación de salir a caminar a la madrugada, cuando el sol apenas es un reflejo.
Las plantas están húmedas, el rocío empapa los pies y ensucia la ropa.
Esa hora nebulosa en que la libertad es estar inapropiadamente despierto.
Las plantas están húmedas, el rocío empapa los pies y ensucia la ropa.
Esa hora nebulosa en que la libertad es estar inapropiadamente despierto.
17.5.08
Heridas
Mañana cuando estés entre toda esa gente, abrumadora cantidad de gente, mujeres que te saludan y te tocan, que te sonríen con los dientes manchados de rouge. Mañana cuando los hombres te levanten una ceja y desconfíen de tu honestidad frente a una minifalda.
Mañana cuando la tarde limpia vaya a guardarse a ese lugar en donde no se admiten los sueños; quizás me recuerdes y añores esa delicada daga que suelo clavarte a veces.
Mañana cuando la tarde limpia vaya a guardarse a ese lugar en donde no se admiten los sueños; quizás me recuerdes y añores esa delicada daga que suelo clavarte a veces.
20.4.08
Demonios inocentes
Él se pregunta si acaso no transgredió una línea invisible con su comentario. Hace un momento decidió que era inocente, aunque sabe que en el fondo se agita algo más. Los transparentes límites gritan en silencio cuando son violados.
Esta noche, lejos de su casa, y por primera vez en muchos años, añora algo, difuso. Detecta esa pequeña nostalgia, esa percepción de una ausencia como la tenue huella de un problema de magnitudes incalculables.
Tan sutil es la trampa, que no puede soltar el hilo de Teseo, aunque lo lleve al centro del laberinto y no a su salida.
Esta noche, lejos de su casa, y por primera vez en muchos años, añora algo, difuso. Detecta esa pequeña nostalgia, esa percepción de una ausencia como la tenue huella de un problema de magnitudes incalculables.
Tan sutil es la trampa, que no puede soltar el hilo de Teseo, aunque lo lleve al centro del laberinto y no a su salida.
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