Mañana cuando estés entre toda esa gente, abrumadora cantidad de gente, mujeres que te saludan y te tocan, que te sonríen con los dientes manchados de rouge. Mañana cuando los hombres te levanten una ceja y desconfíen de tu honestidad frente a una minifalda.
Mañana cuando la tarde limpia vaya a guardarse a ese lugar en donde no se admiten los sueños; quizás me recuerdes y añores esa delicada daga que suelo clavarte a veces.
2 comentarios:
Me encanta como escribís. En serio. Te felicito, saludos...
Juan
Mas vale daga conocida que sable por conocer.
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