Querido Marciano:
Antes podía esperar tu respuesta, imaginármela como un rayo interestelar que bajaba desde Córdoba hasta buenos aires.
Pero antes, antes era más niña. Mis preguntas incluían una respuesta tácita. Ahora, en este mundo de vacíos y jornales lanzo mi onda y nada nunca llega desde el otro lado. Quizás estoy apuntando mal, o quizás vos ya no tengas más respuestas.
Imagino entonces, que por ahí te mudaste de planeta, y te fuiste de aquel lugar solitario a tomarte un whisky con una mina. Cuando pienso eso, ¡me siento tan sola! De un día para otro podrías largar todo e irte, y yo, tan pequeña y anónima ¿qué podría hacer sola?
Tu silencio me dice que en realidad siempre he estado sola, que las respuestas que enviabas eran sólo un reflejo, que las visitas eran sólo una cortesía hasta que me autohiciera.
Pero Marciano, querido, no quiero que esta vida sea tan sólo una soledad adornada. O amistades a control remoto, o un te quiero de lástima, o una caridad mal entendida que empieza a kilómetros de distancia.
Querido Marciano, necesitaría señales y si nadie me las da, me las voy a tener que inventar.
Tendría una estrella en el cielo y le pondría de nombre A.
No te sucucubes, querido caballo.
Con afecto concreto,
Tu pantera
1 comentario:
ok, aqui va la señal del marciano...¿cuando te parece que nos conozcamos las caras?
Lo de las amistades a control remoto es tristísimo, pero a veces es tan cierto...
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