12:19

Goce

Las palabras son revulsivas. Inauguran el tajo y el cascote.
Dicen "ahí" y te meten el dedo.
Una y otra vez, como si te estuvieran cogiendo.

19:43

Navecita

Te acordás de cuando éramos felices, todas las calles saltaban como un conejo, y nosotros parábamos a ver el esplendor del movimiento. Tomábamos un café con leche en bares con células de viejo y nos lanzábamos al espacio cada noche en un capullo destartalado que bramaba al salir de la atmósfera. Y después, la transparente calma del infinito.

16:04

Fasto

El mundo es de los de abajo.
De quienes no se preocupan por no tener un título universitario, sino de hacer aquello que los hace sentirse vivos. (Incluso algunos tienen un título universitario).


El mundo es de los de abajo.
De quienes no tienen casa, ni auto, ni hijos, ni trabajo pero asumen su derecho. (Incluso algunos tienen todo eso y más).


El mundo es de los de abajo.
De esos frente a quienes los de arriba menean la cabeza, mientras aconsejan no acercarse.

18:49

Desde un verso

Es violento extrañarte. Siempre pienso que le robaría a Neruda sólo un verso y medio:

"... con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces"


Todo lo que escribo, lo escribo desde ahí, esa es la fuerza y combustible que me mueve y que me quema.

Un alma apretada por cierta nostalgia que solo un otro es capaz de develar. Un alma que tiene un secreto. Quizás ese otro no lo sepa en realidad, o quizás ni siquiera exista. Pero esa es la imagen, la auténtica atmósfera.
El destinatario podría ser cualquiera.
Como he dicho otras veces: lo que importa es el susto, no los fantasmas.

17:33

Sombras, nada más

Iba caminando y a lo lejos divisó su sombra. Hacía meses que no lo veía, pero se llenó de pavor frente a tal reconocimiento.
Llevaba el pelo revuelto, casi podía percibir su olor. Un olor pequeño, de haber salido disparado a la calle sin bañarse a la mañana.

Quién era ese hombre para acercarse a ella, ahora, después de tanto tiempo.

Imaginó el saludo, la mueca, el roce de las manos.
El corazón cambió su ritmo, la matriz se le respingó con una fuerza avergonzante.

Pero el fulano siguió de largo.
Y ella se quedó preguntándose qué habría sido de aquel hombre, de su rostro, de su voz.
Si acaso alguna vez más lo volvería a ver en la vida.