Pasa alguien y te tira una dictadura por la cabeza, sin pensarlo. Otro, ya que está, te revolea un chávez. Y uno que anda así, tan desprevenido, sin paragüas, sin juan salvador zizek para despeinarse la verdad de los pelos...
El venezolano, habiendo perdido toda consistencia, gracias al ir y venir de las palabras de las personas que lo masticaron como vacas, te chorrea como huevo podrido, se te pegotea insalvablemente, insoluble. Una servilleta podría servir para secarse, pero resulta que todas las servilletas del mundo están siendo escritas a la vez en algunos bares de Recoleta, Puerto Madero o Las Cañitas, pasando de mano a mano, invisibles y putrefactas.
1 comentario:
Dejese de quejarse y preparese que se larga el carnaval carioca!!
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