Son días difíciles y amenazantes. Amenazan empeorar antes de mejorar. Antes de poder tirarme a comer empanadas y a tomar vino en el sillón naranja de una casa propia, antes de mirar paredes ya blancas, antes incluso de inventar decoraciones o sentarme sola una mañana a estudiar en la cocina, mientras los zorzales cantan en el parque.
Antes hay que pintar sin tiempo, escribir sin tiempo, leer sin tiempo y viajar en tren distancias infinitas.
El proceso hoy, en sus primeras horas, me parece tiránico y agotador.
Pero ya vendrán los días y sus vuelos para enseñarme a flotar en el mar inmenso.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario