He querido hablarte esta mañana
pero ya hacía bastante frío sin tus respuestas.
Quería saber cómo va la vida, los hijos, el amor.Si te retuerces aún para alcanzar los besos.
Si sigues callando las palabras que se te leen por detrás de los ojos.
¿Recuerdas aquellos días de piloto amarillo bajo la lluvia?
Con las botas chicas chapoteando, sólo para darme el gusto.
Se me ha escapado un poco de vida por un agujero,
no sé qué parte se me ha perdido ya para siempre.
Pero seguro que no todavía tu nuca y tus orejas,
porque las reconozco en los colectivos.
El pelo recién cortado, el champú nuevo,
las uñas comidas, los besos distraidos...
todo eso aún lo tengo bien guardado.
Tendríamos que hacer un recuento algún día
de todo lo vivido.
Recordar con paz y risa.
Sabiendo que las uñas comidas las has heredado de algún otro,
y algún fulano recibe mis besos distraídos.
Pensar que durante un tiempo
todas las calles y las librerías me gritaban tu nombre.
Después se llamaron a silencio, reconocieron tu juego.
Quisiera sentarme alguna a vez a tu lado, en algún colectivo
y poder jugar a que llamo -susurrante- a la policía.
Quisiera que todo ésto no se me escurra como se me está escurriendo
con el frío paso de la indiferencia y de los días.
9.12.03
Arreglemos desde ahora
Mientras vamos de camino
déjame decirte
que te extraño cuando la vida
se vuelve
un lugar hostil.
Que no quiero que me mires así:
mi amor ya no tiene porqués ni paraqués
Y déjame pedirte que
me avises
si es que decides partir
que tengo que ver
con tiempo
a dónde pongo tanto llanto.
déjame decirte
que te extraño cuando la vida
se vuelve
un lugar hostil.
Que no quiero que me mires así:
mi amor ya no tiene porqués ni paraqués
Y déjame pedirte que
me avises
si es que decides partir
que tengo que ver
con tiempo
a dónde pongo tanto llanto.
7.12.03
Para Ariel
¿Cómo estás viejo amigo? ¿Estás bien?
¿La silla de ruedas, las pastillas
El bastón y la dentadura postiza
Los achaques matinales y los del crepúsculo
La bufanda de lana, las orejas peludas
Las pantuflas, el reuma, los ronquidos con mal aliento
Los pocos pelos que aún resisten bajo la boina
Los pies hinchados, las medias blancas sin elástico
El olor a naftalina, la piel con surcos,
las manos callosas con uñas amarillas
Los problemas de próstata
Los anteojos culo de botella, el malhumor de las hemorroides
Y la panza colgando por encima del cinturón?
No, ese no sos vos... todavía...
¿Estás bien?
¿Los domingos sin nietos
Los lunes sin fe
Los sábados sin gloria ni cirios prendidos
El viento frío en invierno, los huesos húmedos
El calor que te pegotea como en Buenos Aires
Las viejitas piadosas tocándote como a una reliquia
Las ganas de ser malo, y tener que ser bueno
La niebla
La felicidad
Los llantos no llorados acumulados
La cama, la rutina y la cama sin ganas
Los viajes
Las cruces, el crucifijo y las malditas flores
El trabajo, el auto, la corrida, y se dan la mano
El pasto de plaza, el cerro blanco, los amigos
Los perros guardianes, los árboles grandes
El caballo, los cuchillos, el fútbol y la Misa
y los que te miran desde el primer banco
Los saludos y las sonrisas por trabajo
El tránsito pesado, las calles angostas
Los pecadores empedernidos tristes y alegres
el trabajo vano
Los escrupulosos, culposos, piadosos y esclavos
La lástima y la bendición del Papa
Los de siempre y uno más
La mirada escrutadora, el poder de las llamas
Las almas como vasijas que se llenan y se van
...¿y el surtidor?
Los desagradecidos, los agradecidos, los indiferentes
...¿y el surtidor?
Las pequeñas alegrías, las risas, las burlas
Las fiestas, los regalos: ¡otro pullover!
y poder irse, escaparse y descansar
Los retiros de señores serios, con incienso, biblia y gravedad
El señor cura, el señor obispo, nuestro sacerdote y el gobernador de la ciudad
El corte de cintas, nuevo instituto, bendición y copa de champagne
Sandwichitos
Se dan la mano
La casa, los amigos, los rituales indios, las danzas, la rodilla
La prostitución y la droga. Las armas cargadas y las almas caídas?
...¿y el surtidor?
¿La silla de ruedas, las pastillas
El bastón y la dentadura postiza
Los achaques matinales y los del crepúsculo
La bufanda de lana, las orejas peludas
Las pantuflas, el reuma, los ronquidos con mal aliento
Los pocos pelos que aún resisten bajo la boina
Los pies hinchados, las medias blancas sin elástico
El olor a naftalina, la piel con surcos,
las manos callosas con uñas amarillas
Los problemas de próstata
Los anteojos culo de botella, el malhumor de las hemorroides
Y la panza colgando por encima del cinturón?
No, ese no sos vos... todavía...
¿Estás bien?
¿Los domingos sin nietos
Los lunes sin fe
Los sábados sin gloria ni cirios prendidos
El viento frío en invierno, los huesos húmedos
El calor que te pegotea como en Buenos Aires
Las viejitas piadosas tocándote como a una reliquia
Las ganas de ser malo, y tener que ser bueno
La niebla
La felicidad
Los llantos no llorados acumulados
La cama, la rutina y la cama sin ganas
Los viajes
Las cruces, el crucifijo y las malditas flores
El trabajo, el auto, la corrida, y se dan la mano
El pasto de plaza, el cerro blanco, los amigos
Los perros guardianes, los árboles grandes
El caballo, los cuchillos, el fútbol y la Misa
y los que te miran desde el primer banco
Los saludos y las sonrisas por trabajo
El tránsito pesado, las calles angostas
Los pecadores empedernidos tristes y alegres
el trabajo vano
Los escrupulosos, culposos, piadosos y esclavos
La lástima y la bendición del Papa
Los de siempre y uno más
La mirada escrutadora, el poder de las llamas
Las almas como vasijas que se llenan y se van
...¿y el surtidor?
Los desagradecidos, los agradecidos, los indiferentes
...¿y el surtidor?
Las pequeñas alegrías, las risas, las burlas
Las fiestas, los regalos: ¡otro pullover!
y poder irse, escaparse y descansar
Los retiros de señores serios, con incienso, biblia y gravedad
El señor cura, el señor obispo, nuestro sacerdote y el gobernador de la ciudad
El corte de cintas, nuevo instituto, bendición y copa de champagne
Sandwichitos
Se dan la mano
La casa, los amigos, los rituales indios, las danzas, la rodilla
La prostitución y la droga. Las armas cargadas y las almas caídas?
...¿y el surtidor?
5.12.03
Ajena y lejana
Cómo me pasan los días, los minutos, los segundos a tu lado
y no son suficientes.
Cómo me pasa el mundo por al lado
y no lo veo pasar.
Cómo ha perdido su significado casi todo
para llenarse de vos.
Me ataca tu recuerdo a cada rato
me siento tuya y ajena y lejana, y vuelvo a empezar.
Quiero tu mano derecha tanto como la izquierda.
Quiero tus trampas y tu consejo para saltar.
Quiero desbordar y no hacinarme hacia tu corazón.
Tarde te amé, belleza casi absoluta. Tarde te amé.
Tarde pude dejarme de lado para verte.
y no son suficientes.
Cómo me pasa el mundo por al lado
y no lo veo pasar.
Cómo ha perdido su significado casi todo
para llenarse de vos.
Me ataca tu recuerdo a cada rato
me siento tuya y ajena y lejana, y vuelvo a empezar.
Quiero tu mano derecha tanto como la izquierda.
Quiero tus trampas y tu consejo para saltar.
Quiero desbordar y no hacinarme hacia tu corazón.
Tarde te amé, belleza casi absoluta. Tarde te amé.
Tarde pude dejarme de lado para verte.
4.12.03
Reflexiones pasadas por agua
Hoy es un día para quedarse en casa
y no asomar ni un pelito del flequillo.
Sin embargo, todos salimos igual, y hacemos lo que tenemos que hacer.
¿Quién habrá sido el de la idea de que uno tiene que ir en contra de sí mismo y del sentido común de la lluvia?
En vez de plantear un sábado o un domingo festivo y para el descanso, las religiones deberían proponer los días de lluvia, los días de dolores del corazón, los días en que el cuerpo no acompaña, los dias en que todo es caos y confusión. Así la vida sería más humana. Más revuelta, también... ¿pero acaso ahora no lo es también?
3.12.03
Aviso de entrecasa: la Princesa Aquaman se muda
Estoy tratando de aprender a usar el Blogia, para pasar este blog allí, como aconsejó el buen José de "Oficina de Objetos Perdidos".
Pero me va a llevar un tiempito porque es más complicado (aunque esté en castellano).
Bueno, eso, quería avisar con tiempo. En su momento les daré la nueva dirección, que va a ser un poco más sencilla, lo prometo.
2.12.03
Para descansar
Voy a quedarme tendida
proyectando
sobre el techo aquellos recuerdos
Voy a quedarme hundida en mis afectos
hasta lograr
la somnoliencia cálida de tus abrazos
proyectando
sobre el techo aquellos recuerdos
Voy a quedarme hundida en mis afectos
hasta lograr
la somnoliencia cálida de tus abrazos
Soluciones imposibles
La casa en hipoteca
Las facturas sobre la mesa
pero vos en la casa
y yo sobre la mesa
entonces:
yo
vos
yuxtapuestos
superpuestos
inclusión
Deuda saldada?
Las facturas sobre la mesa
pero vos en la casa
y yo sobre la mesa
entonces:
yo
vos
yuxtapuestos
superpuestos
inclusión
Deuda saldada?
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