ese hombre correcto que me mira entre cansado e impávido.
Le quemaría las manos jóvenes
Le trazaría surcos en su carne
Necesito dejarle marcas
de crueldad
de desesperación
Le arrojo mis palabras desafiantes
como objetos invisibles que prenden el aire
Lo ato a mi furia y el hombre
hombre
sin tajos
El abrazo, de Egon Schiele

2 comentarios:
Ese cuadro lo conozco muy bien. Y esa sensación la he vivido. Violéntelo. Es todo lo que le digo. No se puede vivir con el grito suspendido. Grite de una buena vez.
es que esa sensación y ese cuadro van bien juntos.
y estoy de acuerdo con flor: hay que gritar lo que llevamos adentro, como decís, arrojarle palabras desafiantes
Publicar un comentario