Se despidió diciendo que estaba apurado, casi de mala manera.
Al rato, me tomé el subte y cuando doblé la cabeza lo vi parado al otro extremo del vagón. Me miró. Pero yo no pude evitar el acto reflejo de desviar la mirada.
Así somos nosotros, los duritos.
1 comentario:
Los duritos... me encantó :)
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