15.1.08

Mis monstruos

Anoche soñé con Frankenstein.
La cosa era así:
Estábamos en la vieja casa de Argerich al 2400, barrio de Villa del Parque. Casa en donde fuimos niños y adolescentes. Luego de que mi madre masticara no se qué que adentro tenía una araña y esa araña la picara, llamaron a la puerta. Era un radiotaxi que había venido a buscar una persona. En un principio me decían que era para mí, yo negaba haber pedido uno, entonces le decía al hombre que estaba equivocado. Ni bien despachaba al tipo, tocaban de nuevo y cuando abría, pensando que era el tachero, me encontraba con Frankenstein. Quería entrar a la casa.

Yo percibía cierto peligro, pero también me daba cuenta de que esa presencia era absorbente y que más allá de ser un engendro de la naturaleza, también era un tipo que buscaba atención desbordantemente y que de no recibirla, podría ponerse violento.

Yo le pedía a mi hermano menor que se avivara y ni bien yo saliera, cerrara la puerta. Él seguía en tratativas con el señor del radio taxi, le hablaba por la ventana, así que mucha atención no me prestaba. Entonces, para impedir que ingrese Franken yo salía y le cabeceaba a mi otro hermano para que viniese conmigo, el salía, pero ¡no cerraba la puerta! En un acto arriesgado, lo hacía yo, y el monstruo, comenzaba a seguirnos. En un principio, no era amenazante, pero la cosa era que uno no podía saber en qué iba a terminar su irrupción en nuestro mundo.

Algo sucedía e importunaba el caminar del engendro. Nosotros, aprovechábamos para salir corriendo, pero nos cansábamos mucho*. Después, él empezaba a correr de nuevo. Nosotros nos cruzábamos de vereda y empezábamos a correr agachados, ocultándonos en los maceteros que había y para el otro lado, esperando que el siguiera de largo y que nosotros pudiéramos llegar hasta nuestra casa y entrar.

La cosa es que la capacidad física de Frankenstein era mucho mayor a la nuestra. Yo ya no daba más de la corrida y en eso el tipo se da cuenta de nuestra jugarreta y se dirige derechito hacia nosotros.

Entonces me desperté.




*Nota: el estado físico de mi hermano J y el mío dejan mucho que desear.

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