Luego de leer dos maravillosos libritos de Carver, no sólo me reencontré con el placer de la sorpresa y la admiración. También supe que vivo y escribo desde un lugar equivocado. Y mi epidermis está cansada. Por debajo de todo eso, un simple detalle: estoy yo.
1 comentario:
¡no es poco, eh!
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(¿cuáles dos de Carver?)
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