15.3.07

Mandarina

Ayer le pusimos el pecho al sillón cama. El pecho y la espalda, que nos quedó rota por haberlo subido hasta nuestro depto. El fletero abandónico dijo que era demasiado pesado para poder llevarlo escaleras arriba, y lo dejó en el palier del edificio. Procedimos a desarmarlo, con mucha dificultad, para luego subir la parte del sillón (pesada) y después la parte de la cama (pesadísima).
Adro dice que antes de volverlo a mudar, le prende fuego. Yo, que en algún momento pensé que por ahí lo restauraba y lo vendía mejor, empiezo a encariñarme con su presencia.

Después de rearmarlo y limpiarlo con Cif Lavandina, dejó de ser marrón para volver a su color original. Ahora tenemos un sillón cama naranja, apodado "Mandarina".

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Para esta noche se pronostica:

-Campeonatos de VirtuaTennis sentados en el sillón
-Probabilidad de lecturas en posición horizontal
-Acurrucamientos aislados















Un cuerpo ya limpio y el otro todavía no

2 comentarios:

Z... dijo...

¡un "chupate esa mandarina" para el fletero abandónico!

Anónimo dijo...

Lo bueno de un sillón cama es esa practicidad para los acurrucamientos.
Lo malo es no poder poner la excusa de la falta de lugar cuando visitas indeseables pretenden quedarse a dormir.