Adro dice que antes de volverlo a mudar, le prende fuego. Yo, que en algún momento pensé que por ahí lo restauraba y lo vendía mejor, empiezo a encariñarme con su presencia.
Después de rearmarlo y limpiarlo con Cif Lavandina, dejó de ser marrón para volver a su color original. Ahora tenemos un sillón cama naranja, apodado "Mandarina".
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Para esta noche se pronostica:
-Campeonatos de VirtuaTennis sentados en el sillón
-Probabilidad de lecturas en posición horizontal
-Acurrucamientos aislados
Un cuerpo ya limpio y el otro todavía no
2 comentarios:
¡un "chupate esa mandarina" para el fletero abandónico!
Lo bueno de un sillón cama es esa practicidad para los acurrucamientos.
Lo malo es no poder poner la excusa de la falta de lugar cuando visitas indeseables pretenden quedarse a dormir.
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